Educación


No soy ni político ni filósofo, mi pensamiento y mi razonamiento se basa en lo que mi formación (o deformación) profesional me ha aportado. Mi conclusión, al igual que en el plano religioso, es que ningún modelo tiene la verdad absoluta. Los tiempos cambian y las sociedades deben cambiar con ellos, aquellos que se anclen en el pasado y se resistan al cambio definitivamente no progresarán. En mi perspectiva el llamado ‘Socialismo del Siglo XXI’ es una versión actualizada, porque no puedo decir que mejorada, del ‘Comunismo del Siglo XX’ que visto está no funcionó, de la misma manera que actual modelo capitalista se ha derrumbado y sigue fracasando en sus intentos de levantarla cabeza y tratar de salir de la escena con la frente en alto.

Más allá del plano económico, soy de los que piensa (y puede que no sea el único) que una sociedad cuyos valores se han deteriorado y deformado como le ha sucedido a la nuestra no será capaz de progresar en ningún modelo político o económico. Un deterioro en la sociedad que se produce principalmente por un deterioro en su educación, en el desconocimiento (a conciencia o por omisión) de los hechos que nos han traído hasta este punto y de las personas implicadas en esos hechos.

La respuesta no está en una educación ‘ideológica’ basada en lo que queremos que las nuevas generaciones aprendan, se basa en un educación ética y rigurosa amparada en el principio de la disertación, de la comunicación efectiva y el diálogo. Un diálogo que debe comenzar por unas normas ‘del buen hablante y del buen oyente’ que nuestra sociedad ya no recuerda y que los más pequeños no conocen.

A mi entender (y siéntase usted libre de disentir) el mayor fracaso del actual Gobierno ha sido la pérdida de la educación y de esos valores que nos formaron como una sociedad abierta, receptiva, cálida y afable por la cual se nos reconoce en todo el mundo. No critico la iniciativa de las misiones ‘educativas’ iniciadas por el actual Gobierno siempre que éstas persigan ese fin y no el del adoctrinamiento y el chantaje.

No soy burgués (ni lo quiero ser), soy el hijo de una mujer que (como muchas venezolanas) se ha dejado la vida por darme todo lo que a su entender debía tener, y que me enseñó que el trabajo y la dedicación tienen sus justas recompensas cuando se obra de buena fe, sin mezquindad ni desprecio. Aquél que no ha trabajo por lo que recibe (y es una opinión muy personal) difícilmente aprecia lo que tiene.

Me disculpo por si lo que digo llegase a ofender a alguien, no por lo que digo sino por mi carente delicadeza al decirlo. No suelo hablar ni de religión ni política abiertamente porque a la vista destaca que no creo en ninguna de las dos cosas y las crítico con dureza, cosa que normalmente eso no es del agrado de todo el mundo. Creo, y así lo declaro, que cada quien no solo puede sino que debe vivir su fe (política o religiosa) como mejor le parezca.

Estas son mis reflexiones en un momento en que Venezuela y el mundo entero se enfrentan a situaciones difíciles, diferentes cada una en su contexto, y que ponen a prueba nuestro carácter más que nuestro patriotismo. La respuesta, insisto, no está en el modelo, está en la sociedad a la que va dirigida el modelo, que es al final de esta historia la que padecerá las consecuencias del modelo. Es mi reivindicación por la educación que recibí basada en valores como la tolerancia, la comunicación y el respeto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s